Es el momento en el que Osasuna no puede bajar la tensión. Ni los jugadores, ni los que el domingo estén en el Reyno. Porque el partido frente al Valladolid es otro de esos encuentros con el calificativo de peligro por delante.
Es algo parecido a cuando en la anterior jornada en casa apareció por Pamplona el Tenerife. Esta vez llega también un club con el agua al cuello, en zona de descenso, y al que el triunfo de los canarios sobre el Mallorca les ha dejado en el penúltimo puesto de la tabla. Va a llegar con bajas y aún desorientado tras la destitución de Mendilibar y los dos partidos que Onésimo lleva al frente del equipo. Esta vez, por lo menos, en contra de lo que pasó contra los canarios, no nos vamos a encontrar a un Osasuna superconfiado tras las tres victorias consecutivas que llevaba antes del encuentro. En esta oportunidad los rojos afrontan el encuentro tras una derrota, la del Pizjuán.
No tiene porqué haber sopresas si Osasuna es capaz de jugar al nivel que puede jugar. Y más después de comprobar lo bien que puede hacerlo -al margen de la falta de pegada- con el balón en los pies y sin que vuele por los aires. Pero habrá que tener cuidado porque un Valladolid en una situación dramática puede complicarle la vida a cualquiera como no se tenga el grado de tensión, concentración y actitud necesaria.
Es mucho lo que va a estar en juego. Promero llegar a los 32 puntos que dejarían a los rojos diez o doce de la permanencia. Y después, y sobre todo, descolgar casi definitivamente a otro equipo que pelea sólo por seguir en Primera y que quedaría a trece de distancia.


























Un comentario
Estoy de acuerdo Jesús, lo primero es ganar al Valladolid y seguir con la misma intensidad de los últimos partidos (exceptuando el del Racing)