El de esta tarde en el Molinón no es un partido más, sino otro partido importante de los que quedan hasta final de campeonato. Porque Osasuna va a jugar ante un equipo que tiene su mismo objetivo primordial: la permanencia. Un Sporting de Gijón a dos puntos de los rojos. Una diferencia que por lo menos hay que mantener ante un rival directo.
Hay que tratar también de mantener esos diez puntos de distancia sobre la zona de descenso, con el Valladolid como primer referente. Sabiendo que los de Pucela juegan en casa ante un Mallorca que lejos del Ono Estadi no está dando la talla. No es que una derrota esta tarde en Gijón fuera un drama, pero no cabe duda de que sería una decepción. Sobre todo después de los cantos de sirena que hemos oído en la sala de prensa de Tajonar en la comparecencia de Neko.
No va a ser, de todos modos, un partido fácil y habrá que tener un poco más de potencial ofensivo que en las ultimas jornadas. Puede ser importante en este aspecto la vuelta de Juanfran esperando que el de Crevillente se acerque al menos al nivel que tenía antes de la operación de apendicitis. Esperemos también que Camuñas vuelva a ser el Camuñas que no fue frente al Valladolid. Y que esa dupla atacante con Pandiani por detrás y Aranda por delante tenga más presencia, sobre todo en lo que al malagueño se refiere, que en sus últimas apariciones. Otro punto de atención será ver como funciona el doble pivote sin Puñal y con Vadocz o Rúper en lugar del de Huarte.
Pero lo que está claro, sobre todo, que para aspirar tan solo a empatar en el Molinón habrá que jugar bastante mejor que lo que se jugó ante el Valladolid.

























